
El proceso de armonización curricular destaca la incorporación de los programas de pregrado en Ingeniería al modelo basado en resultados de aprendizaje, con énfasis en la definición y alineación de los resultados de aprendizaje para todas sus etapas: macro, meso y micro. A través de esta armonización, se busca asegurar que los programas académicos orienten sus esfuerzos en desarrollar las habilidades y competencias necesarias en los estudiantes, garantizando así una formación más significativa y relevante para su futuro profesional.

El estudio de contexto es un paso fundamental para el diseño curricular basado en competencias o resultados de aprendizaje, ya que ayuda a adaptar la educación a las necesidades del entorno, asegurando que los estudiantes desarrollen actitudes, habilidades y conocimientos que les permitan enfrentar los desafíos del mundo real. El contexto se divide en dos aspectos: el interno y el externo.
En el contexto interno, se reconoce las necesidades y recursos del programa curricular que influyen en su funcionamiento y desarrollo interno. En este punto, se integran los factores propios del programa. Por otro lado, el contexto externo se enfoca en las tendencias de solución técnica y no técnica, ligadas a las necesidades y problemáticas del entorno, delimitadas por factores socioeconómicos, culturales y geográficos.
Este análisis del contexto brinda una base sólida y fundamentada para la planificación curricular, permitiendo comprender el entorno en el que se desarrollará el programa académico y adaptarlo a las demandas del mercado laboral y la sociedad. De esta manera, se asegura la pertinencia y relevancia de la formación ofrecida, y se facilita el desarrollo de habilidades y conocimientos en los estudiantes que les permitan enfrentar los retos del mundo real con éxito.
