El vasto legado académico de Farid Chejne Janna fue impulsado por las preguntas sobre la conservación y transformación de la energía. La Facultad de Minas fue la casa en la que desplegó su sapiencia ingenieril y humana durante los últimos 25 años como profesor, investigador y administrativo. Ad portas de su jubilación, dio su última clase en la que, además, sus estudiantes, colegas y amigos homenajearon su desinteresada entrega al crecimiento intelectual y personal de quienes han hecho parte de su camino.
El aula máxima Pedro Nel Gómez de la Facultad de Minas fue el escenario de “la última clase” de Farid Chejne, que fue, ante todo, un homenaje a su calidad humana, liderazgo y compromiso. “Quiero retomar esta enseñanza de mi madre y de mi tío Rafael: ‘mira tu trabajo y no el de los demás. Lo que hagas debes hacerlo correctamente, con gratitud y humildad’”, con estas palabras rindió tributo a sus orígenes y ensalzó la gratitud como valor principal del crecimiento intelectual y humano.
Su honda huella en la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia está tejida por su agudeza intelectual, disciplina, dedicación, rigor investigativo, calidez humana y amor por la institución, entre muchas de sus cualidades. En más de veinte años de docencia, varias generaciones de ingenieros tuvieron el honor de aprender de la integridad y el liderazgo que lo posicionaron como un referente internacional en campos académicos como la eficiencia energética, la gasificación y el modelamiento de procesos.
Farid Chejne Janna nació en Ayapel, Córdoba, de madre y padre libaneses. Su llegada a Medellín marcó el inicio de su carrera académica, en la que ha ocupado cargos académicos de gran relevancia. Es físico de la Universidad de Antioquia e ingeniero mecánico de la Universidad Pontificia Bolivariana y doctor en sistemas energéticos de la Universidad Politécnica de Madrid, España.
Sus estudios posdoctorales en el Instituto Solvay de la Université Libre de Bruxelles, fueron asesorados por Ilya Prigogine, premio Nobel de Química en 1977. Su labor como profesor titular en la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia comenzó en 2002, antes de ello, fue profesor en la Universidad Pontificia Bolivariana. En 2002 fundó el Grupo de Investigación en Termodinámica Aplicada y Energía —TAYEA—, reconocido en categoría A1 por Minciencias, un referente internacional en el estudio de procesos termoquímicos, eficiencia energética y energías alternativas.
Es miembro de número de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y de la American Chemical Society. Es autor de más de 20 libros y 200 publicaciones científicas y es lider de más de 80 proyectos de investigación; en su larga carrera, ha dirigido más de 70 tesis de pregrado, maestría y doctorado, y cuenta con siete patentes registradas en el campo de la energía y los procesos térmicos. Entre sus principales intereses investigativos están la modelación y simulación de procesos termoquímicos, análisis de sistemas energéticos y termodinámica avanzada, optimización y uso racional de la energía.
Por su desempeño investigativo ha recibido varios reconocimientos, menciones honoríficas y premios por parte de instituciones como el Centro de Ciencia y Tecnología de Antioquia, la Asociación Colombiana de Neurocirugía, la Conferencia Internacional de Energía Sostenible, el Instituto Colombiano para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología Francisco José de Caldas.
Como decano de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia, en el periodo 2005-2009 fueron creados la Maestría en Ingeniería Administrativa, la Maestría en Ingeniería Infraestructura, Vías y Transporte y el Doctorado en Ciencias y Tecnología de los Materiales. También se destaca su gestión del Proyecto Sábato, propuesto por la Comisión Pedagógica de la Facultad de Minas para la formación de los docentes en el campo pedagógico y de calidad.
En los testimonios de estudiantes y profesores que asistieron a su “última clase” se reafirmó la figura del maestro, que va más allá de la palabra y materializa asociaciones de bienestar: a través de su trabajo académico logró transmitir conocimientos complejos de manera sencilla y trazó el camino para que investigadores de la Universidad Nacional cooperaren con universidades de todo el mundo.
“Yo fui un muchacho temeroso de barrio, que escuchó primero el ruido de la pólvora que el murmullo de los libros y él me ayudó a transformar mi camino. El profesor Farid no vio mis carencias, sino mis posibilidades; nunca me preguntó de dónde venía, sino a dónde quería llegar. Esta, más que su última clase, es un homenaje de todos los que hemos tenido la fortuna de tenerlo en el camino, porque no solo nos enseñaste de ciencia, sino de humanidad. Ha sido mi padre de la ciencia, mi guía en la ciencia, mi ejemplo en la vida” declaró el ingeniero Carlos Gómez Gutiérrez, quien ha sido su discípulo en los últimos veinte años.
“Tuve el privilegio de ser su alumno en pregrado, maestría y doctorado, y para mí, el profesor Farid ha sido mucho más que un maestro: ha sido una guía constante y, en muchos sentidos, un segundo padre. El legado que me deja es invaluable, y va más allá del conocimiento técnico: es un ejemplo de integridad, de amor profundo por la ciencia, y de compromiso incondicional con la verdad y el conocimiento. Para la Universidad Nacional y para el país, su huella es inmensa. Más allá de sus numerosas publicaciones científicas, patentes, prototipos y del gran número de estudiantes que ha formado, el profesor Farid ha sido un faro de conocimiento en el aprovechamiento eficiente de la energía, especialmente a partir de biomasa. Ese legado técnico, humano y científico no solo merece ser reconocido, sino también preservado y continuado”, declaró Juan Carlos Maya López, profesor asociado del departamento de Procesos y Energía.
"Una persona ejemplar en docencia, investigación, extensión y administración en la Facultad de Minas; en la primera de éstas hay que resaltar su pasión desinteresada por la formación de las nuevas generaciones en ciencia e ingeniería, en cuanto al campo de la investigación su labor la atestiguan los proyectos de investigación de alta calidad, la dirección de un gran número de trabajos de grado, de tesis de maestría y doctorado”, destacó Javier Fernando de la Cruz Morales, profesor del Departamento de procesos y energía de la Facultad de Minas.
La huella de Farid Chejne Janna perdurará en las cafeterías, aulas, laboratorios y demás espacios de la Facultad de Minas; y más allá, en los corazones de sus pares a los que interpeló con humildad y cariño. Hoy su legado hace parte de la historia y del presente de esta institución en la que convergen las preguntas académicas que determinarán el futuro del país y el mundo. Sus enseñanzas quedarán guardadas en nuestros corazones y son la inspiración de los habitantes de la Universidad Nacional de Colombia.