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Con el fin de propiciar espacios que permitan el acceso de niñas y jóvenes a la educación superior, la Facultad de Minas en asocio con la Organización Amiga Joven, visitaron la Institución Educativa Blanquizal, ubicada en el barrio homónimo del occidente de Medellín, para acercar a las estudiantes del grado séptimo a las posibilidades académicas que ofrecen la ingeniería y la ciencia. A partir de una actividad para el reconocimiento de las mujeres científicas del pasado como referentes actuales, visualizaron cómo las niñas pueden ser voceras y líderes para transformar las comunidades del futuro cercano.

 


La visita del equipo de la Facultad de Minas y la Organización Amiga Joven a la Institución Educativa Blanquizal, el pasado 23 de febrero, marcó un hito en el camino hacia la equidad educativa. Con 22 niñas del grado séptimo como protagonistas, el evento tuvo como objetivo inspirar a las estudiantes a soñar con un futuro académico en áreas como la ciencia, la ingeniería y la astronomía y nace de una estrategia para romper estereotipos y empoderar a las niñas de sectores vulnerables de Medellín, brindándoles herramientas que les permitan visualizarse como líderes en sus comunidades.

 

“Conectarnos con el territorio implica salir de las comodidades de las oficinas y los salones para buscar a las comunidades y, en ese sentido, los colegios son territorios maravillosos que nos permiten hablar con los estudiantes de la educación media para que conozcan las opciones que tienen en campos como la ciencia, las matemáticas y las ingenierías, porque el mundo las necesita; requerimos una sociedad que atienda los desafíos globales y para ello es fundamental contar con la experiencia de las mujeres y de las nuevas generaciones”, declaró Eva Cristina Manotas Rodríguez, decana de la Facultad de Minas, quien además las exhortó a luchar incansablemente por sus sueños a partir de un emotivo discurso sobre sus orígenes y el esfuerzo de su madre, quien solo logró acceder a la educación superior rompiendo con las tradiciones familiares que, en su época, excluían a las mujeres de ese derecho.

 

El evento propuso como eje de recordación un mandala como símbolo de conexión con figuras femeninas históricas de la ciencia. Ángela Zapata, profesional de géneros e inclusión de la Facultad de Minas, explicó el propósito del ejercicio: "El mandala busca concentrar energéticamente un momento histórico. Les trajimos mujeres referentes en ciencia que han sido borradas o disminuidas para que sean ejemplos para ellas". Este ejercicio puso en escena los legados científicos de mujeres como Ada Lovelace, Lise Meitner y Rosalind Franklin, cuyas caras, inicialmente ocultas, fueron reveladas en la medida en que las niñas descubrieron sus nombres y contribuciones.

 

"Verlas hablar y perder el miedo a expresar lo que quieren es muy relevante", comentó Ángela Zapata al observar cómo las estudiantes se fueron empoderando poco a poco en la actividad. "Lo más conmovedor es que algunas niñas dijeron que quieren estudiar astronomía o ingeniería, carreras que hasta hace poco parecían distantes por la falta de acceso a la ciencia en sus vidas". Este tipo de actividades, según Zapata, son cruciales para que las niñas comprendan que el conocimiento y las ciencias no son exclusivos de unos pocos, sino que están al alcance de todas.

 

Una de las niñas protagonistas del evento, Leidy Johana Batista Meneses, compartió con entusiasmo sus aspiraciones: "Quiero ser doctora en ingeniería, desde pequeña, todo lo que veía en el suelo lo recogía, y ahora esos objetos están en una mesita en mi casa como mis bases para transformarlos. Escuchar a la decana me hizo sentir que también puedo ser ingeniera". Leidy representa a varias niñas que, gracias a la jornada, comenzaron a visualizarse en áreas que antes les parecían inalcanzables.

 

 

La Corporación Amiga Joven que lidera diferentes acciones encaminadas a la protección y promoción de los derechos de niños y adolescentes en la ciudad fue el enlace de la Facultad de Minas para llegar a esta Institución Educativa. La directora de la entidad, Yesica Milet Segura López, destacó la importancia de la formación en derechos y género para la protección de las niñas y mujeres jóvenes "Es fundamental que ellas se den cuenta de que tienen derecho a soñar y acceder a las mismas oportunidades que cualquier otra persona", dijo Yesica, subrayando el papel fundamental de las mujeres en los avances en ciencia y la tecnología.

 

Helen Michele Murillo, otra de las niñas participantes, expresó lo que le dejó la jornada: "Fue una actividad muy recreativa que nos dio mucha seguridad entre nosotras, entre mujeres. Nos hizo pensar en que el cuidado comienza por nosotras mismas". Además, Helen resaltó la importancia de conocer figuras científicas femeninas, lo que, según ella, les abre los ojos a las posibilidades de acceder a carreras históricamente dominadas por hombres.

 

El evento culminó con una segunda visita de las niñas a la Facultad de Minas, el jueves 24 de febrero, donde conocieron el aula STEAM y los edificios patrimoniales. "Es la oportunidad de decir, en el futuro, quiero estar acá", comentó Ángela Zapata. "Ellas pudieron ver de cerca los espacios que antes les estaban vedados, como el aula de ciencias, y ahora saben que son parte de ese futuro". La jornada fue la invitación a soñar con un futuro en el que ciencia e ingeniería sean caminos accesibles para todas.


Con esta iniciativa la Facultad de Minas manifiesta la importancia de acercar a las niñas y jóvenes a las posibilidades académicas que ofrece la ingeniería, y de paso, afianza el camino hacia un sistema educativo más equitativo lo cual pasa por este tipo de actividades que empoderan a las futuras generaciones, haciéndolas conscientes de su poder de transformación social y educativa para un futuro más inclusivo, en el que las niñas de Blanquizal, y de toda Colombia, puedan liderar la ciencia.

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