Escudo de la República de Colombia

Un vestido con patrones geométricos, una camiseta con una flor o una escena de pesca diseñada en segundos y convertida en una prenda única... Se llama Prompt and wear y es una plataforma desarrollada por John Ballesteros Parra, profesor del departamento de Ciencias de la Computación y de la Decisión y Juan David Pérez López, estudiante de Ingeniería de Sistemas e Informática. 

 

La funcionalidad de Prompt and Wear es la creación de diseños originales generados a partir de la imaginación del usuario con un plus: se centra en imágenes libres de derechos —como flores, animales o estampados— que puedan transformarse en ilustraciones personalizadas para prendas de vestir, desde camisetas hasta gorras, según las ideas o intereses de cada persona.  

 

“La idea parte del concepto de tener un outfit o prenda muy customizada a lo que uno está sintiendo en ese momento. El objetivo es que cualquier persona pueda imaginar un diseño y convertirlo en una prenda exclusiva que no se encuentre en tiendas tradicionales", explicó John Ballesteros Parra. 

 

El proyecto se desarrolló siguiendo la lógica del MVP —Minimum Viable Product— concepto habitual en el desarrollo de software y que se relaciona con la idea en pequeño, hacer un producto que funcione sin meterle muchas arandelas y que, si el sistema funciona, se amplía con nuevas funciones.

 

"El prototipo permite que los usuarios generen el diseño y lo integren directamente en prendas como camisetas, gorras o hoodies. Incluso incluye funciones adicionales como la posibilidad de añadir códigos QR que vayan a tu Facebook, tu Instagram o tu LinkedIn o que vean una información específica", precisó Juan David Pérez López.

 

La generación de imágenes no se desarrolla completamente dentro de la plataforma, los creadores utilizan modelos de inteligencia artificial externos conectados mediante API —Application programming interface— por sus siglas en inglés, de modo que se conectan a una máquina con un modelo que no es propio. Sin embargo, el equipo sí desarrolló capas propias para mejorar el resultado.

 

IA niño

 

Uno de los principales desafíos fue controlar los errores de la inteligencia artificial generativa. Para reducir ese problema, crearon un sistema. “Los modelos pueden ‘alucinar’, generar algo diferente a lo que uno pidió. El sistema podría interpretar mal el pedido. Tenemos un sistema que limpia y ayuda a evitar las alucinaciones para que salga un buen diseño”, advirtió Ballesteros Parra. 

 

Otra capa adicional protege los derechos de autor. Si un usuario intenta generar personajes o marcas registradas, el sistema lo bloquea. Es importante saber que la plataforma no fabrica las prendas directamente y que la producción se realiza con proveedores externos del sector textil. 

 

El proceso funciona así: el usuario crea el diseño, la plataforma lo entrega en alta resolución y luego un proveedor textil realiza la impresión. El diseño se imprime en un papel especial de transferencia que después se aplica con calor sobre la prenda. 

 

Aunque el proyecto nació como un experimento académico, sus creadores ven potencial comercial. La plataforma ya contempla formas de monetización y expansión. “Inicialmente era una idea científica para ver hasta dónde éramos capaces de cubrir problemas, pero podría volverse negocio. Una opción es vender la plataforma a terceros, no necesariamente hacer nosotros la producción”, destacó Bsllesteros Parra.

 

El proyecto también busca conectar con un público joven y acostumbrado a la personalización digital. La apuesta es que la ropa deje de ser un producto estándar para convertirse en una extensión creativa de cada persona, al alcance de quien quiera diseñarla en contacto con la IA.

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